El individuo ante los massmedia
Table of Contents

La prensa es uno de los pilares del Estado moderno siempre y cuando se cumplan tres requisitos: primero, que haya democracia; segundo, que los periodistas sean responsables; por último, que el público tenga las herramientas legales para defenderse en caso que uno de los dos primeros requisitos no se cumpla. Teóricamente, si no hay democracia, el público se defiende negándose a leer el periódico parametrado o a ver los noticieros o programas de opinión del canal dominado por el Ejecutivo. Pero el problema que aquí me interesa no es el político, sino el de los periodistas que actúan irresponsablemente contra individuos sin acceso a los medios. En las líneas que siguen me voy a ocupar de un caso especifico: el reportaje "Nueva modalidad de rapto… Tráfico de niños al descubierto.", de la periodista CC.

El reportaje en cuestión es difamatorio, y explico porqué. La señora REA (1) fue acusada de intento de rapto por la señora SBP. El proceso judicial está en marcha y, pese a mi absoluta certeza de que la señora REA, a quien sí conozco, es inocente, y de que la señora SBP, a quien no conozco, se ha equivocado, y de que contumazmente persiste en el error, no voy a analizar las declaraciones que sí figuran en el atestado judicial, sino el texto audiovisual que elaboró la prensa y que América Televisión transmitió a las 8:00 P.M. del día sábado 2 de marzo de 1996.

La elaboración del texto trajo consigo un problema grave para cualquier reportero profesional: una de las partes sistemáticamente se negó a declarar. La señora REA, amparada en su derecho, rechazó los insistentes intentos de la prensa de entrevistarla. La solución de la prensa fue presentar en su reportaje filmaciones de los parientes de la Sra. REA defendiendo el derecho a la privacía de ésta, y protestar ante el público televidente por la "violencia" con que su demanda fue rechazada. A la Sra. SBP no se le entrevistó. ¿Equilibrio en la presentación de las posiciones de las partes? Ninguno. La presentación de las dos posiciones es lo objetivo. La solución de la prensa no lo es.

Sin embargo, la falta de equilibrio es manifiesta no sólo en la estructuración del texto, sino también en el spot que anunció el programa con el obvio objetivo de aumentar el rating. El spot anunció que se había descubierto una nueva modalidad de rapto de menores e insinuó que el rapto - no el intento de rapto - estaba vinculado con el "tráfico de niños". El significado de la palabra "tráfico", en este contexto, refiere al comercio de varios niños realizado por una organización criminal; vale decir, varias personas que actúan delictiva y sistemáticamente. Esta afirmación del spot es contradicha por el reportaje mismo y por los atestados judiciales.

El reportaje contradijo la afirmación de la existencia de una mafia de "robaniños" porque se centró en la persona de la Sra. REA, no en una organización delictiva. Es decir, no dieron lo que ofrecieron. Los televidentes que esperaban un reportaje, encontraron otro, lo que es un engaño. El problema es que no sólo se engañó a su audiencia, sino que también se condenó a la Sra. REA pues se la presentó, gracias al spot, como culpable integrante de una organización delictiva.

Por otra parte, el proceso judicial en contra de la Sra. REA es por "intento de rapto", no por rapto ni por asociación criminal. Así, la prensa se salió de la objetividad de los partes policiales y de los atestados judiciales y se introdujo en el terreno de la especulación; luego, presentó su especulación como si fuese verdad objetiva, y se equivocó. La figura de la difamación se toma entonces verificable y, por lo tanto, punible.

El reportaje presenta, desde el punto de vista profesional, otros defectos: obligada por el carácter audiovisual del medio, la prensa recurrió a una dramatización con actores, recurso usado por los periodistas que prefieren enganchar audiovisualmente a la audiencia antes que manejar la información en los formatos originales. El recurso en sí, aunque tremendista, no es malo. Incluso presenta un subtítulo que dice "reconstrucción", del mismo modo que los publicistas incluyen una nota que dice "No incluye IGV" en los avisos publicitarios de la prensa escrita. Pero la dramatización, independientemente de la formalidad del subtítulo antes indicado, tiene un defecto grave: dramatiza el punto de vista parcializado de la reportera. Los sucesos narrados en los partes policiales y los atestados judiciales no coinciden con la dramatización y, por lo tanto, la autora del reportaje miente. La falta de equilibrio estructural a que aludimos en el párrafo tercero también se nota aquí pues se dramatizó una versión que acusa a la Sra. REA y ninguna que la defiende.

Todo buen reportaje debe sustentarse en testimonios y la prensa así lo hizo. Sin embargo, olvidó verificar la credibilidad del testigo, Sr. MO: el señor que se presentó en el reportaje como testigo de los hechos y salvador de la criatura no fue a declarar al juzgado cuando debió. Por otra parte, su narración carece de lógica: el Sr. MO declaró que desde la cuadra 4 de Pardo vio el forcejeo en la cuadra 3; que al llegar a la esquina de la cuadra 4, desde donde él estaba mirando, la Srta. MC, la mucama, le dijo "me quieren robar el bebito", y que entonces él intervino. ¿Pudo el Sr. MO escuchar el supuesto diálogo entre la Sra. REA y la Srta. MC, en plena avenida Pardo… A media cuadra de distancia? Y si escuchó todo ¿Por qué no intervino antes en lugar de esperar que le pidan ayuda explícitamente? Y si defendió a la Srta. MC y al niño "raptado" ¿Golpeó a la Sra. REA, forcejeó con ella o aferró con desesperada fuerza el cochecito del bebé? La reportera afirmó que al llegar a la esquina de la cuadra 4, el huachimán - supongo que el Sr. MO - vio lo sucedido y que entonces intervino. Entonces ¿Pidió o no ayuda la Srta. MC?

Más aún, toda la historia del rapto carece de lógica: suponga por un momento que usted es un raptor de niños. ¿Iría a raptarlo no con una pistola sino con un encendedor en forma de pistola? ¿Llevaría un cortapapeles en lugar de una navaja? ¿Para qué llevaría una hipodérmica? Habría que ser poco inteligente para pretender inyectar a una persona - sea la mucama o el bebe - en plena vía pública, hacer amenazas con un encendedor o acuchillar a alguien con un cortapapeles de escritorio. Y en la avenida Pardo, de día. Si usted fuese un raptor de niños, supongo yo que buscaría un lugar escondido para cometer su delito, y supongo yo que no perdería su tiempo convenciendo a la mucama de que debe inyectar al niño, y supongo también que no forcejearía durante media cuadra en una de las avenidas mejor cuidadas de Miraflores, y supongo que no pretendería darse a la fuga en una combi. En un país que ha visto tantos raptos por causa de la delincuencia y el terrorismo, lo más sencillo seria actuar como los delincuentes: sobreparar en un auto sin placas, con placas falsas o robado; bajar rápidamente, darle un golpe a la mucama, cargar al niño y fugar.

Dos tomas hacen más evidente la mentira: cuando las imágenes de la "reconstrucción" mostraron a la actriz que hizo el papel de la Sra. REA forcejeando con la actriz que representó a la Srta. MC, la imagen que representó a la supuesta raptora llevaba la jeringa en la mano. Lea el atestado judicial y verá que eso es una mentira: el encendedor, el cortapapeles y la jeringa nunca salieron de la cartera de la Sra. REA. La segunda toma se produce cuando la voz en off de la reportera explica que entrevistaron a varios testigos y al mismo tiempo la cámara enfoca a la reportera en la calle, hablando con un Sr. de barba y entradas de calvicie en la frente oculto tras un árbol. ¿Quién es ese "testigo"? ¿Por qué nunca declara o se menciona sus declaraciones en el reportaje o en el juicio…? Simple: es una imagen incluida con la única intención de sincronizar el tiempo de la locución con el tiempo del vídeo. Si el Sr. en cuestión es un inocente transeúnte que le pidió un autógrafo a la reportera, no nos lo dice nadie.

El reportaje termina con la reportera y el reportero Sr. P diciendo que "toda persona es inocente hasta que se demuestra su culpabilidad", que el proceso judicial no termina, que falta mucho por investigar, y luego agregan que el poder judicial aún no ha explicado las causas por las cuales se dejó en libertad a la Sra. REA. Es decir, después de la difamación, aparentan no haber difamado. Y no sólo eso, sino que además insinúan que hay irregularidades en el proceso judicial pues la Sra. REA está libre. Si el poder judicial no le ha explicado nada a la prensa quizás es porque ella no ha preguntado o no ha leído los atestados judiciales o no los ha entendido o los está manipulando. Por otra parte, la reportera no dice nunca específicamente quién se ha negado a iluminarla, dónde, cuándo y cómo. Además, la supuesta orden de detención para la Sra. REA nunca fue revocada por el mandato de comparecencia porque nunca hubo orden de detención. Y claro, si no se ha leído el expediente judicial, no se puede conocer estos detalles. Es cierto que las campañas de moralización del poder judicial tienen causas reales, pero no es con comentarios insidiosos que insultan a Las autoridades que se va a ayudar.

El final del reportaje estuvo pensado o para crear la ilusión de objetividad o para expresar la creencia de los reporteros de que hicieron un reportaje objetivo. Si el caso es el primero, la mentira habría sido premeditada, con todo lo que ello implica. Si el caso es el segundo, los reporteros serían francamente ingenuos, por decirlo elegantemente. En ambos casos, como hemos demostrado en estas líneas, son incompetentes. La señorita CC carece de ciertas destrezas que debería tener todo reportero profesional, y el Sr. Platz, al avalar el reportaje, ha demostrado que está al mismo nivel. No diga la mano derecha que no sabe lo que hizo la izquierda. No soy yo quien le dirá a América Televisión cómo seleccionar personal, pero hace mal en dar trabajo a gente que debe tener su cartón consignado en su curriculum vitae, pero cuya práctica profesional la descalifica.

Cómo pues se puede defender una persona, usted, yo, cualquiera, del periodismo irresponsable? ¿Hasta dónde se puede comprometer un medio de prensa para defender los errores de sus empleados? ¿Cuáles son las fronteras legales y cuáles las éticas?
Por Alfredo Elejalde F..
Lima, 5 de marzo de 1996.
(17-07-2003)

Notas:

Nota 1 :
Los nombres de las personas involucradas han sido reemplazados por letras para preservar su derecho a la privacidad. Los de los periodistas no porque ellos son figuras públicas de un programa televisivo público y, como tales, son susceptibles de examen público.

Blogs:

Recursos

Unless otherwise stated, the content of this page is licensed under Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 License