Reflexiones sobre la terminología
Table of Contents

El traductor, llevado por la necesidad y la práctica profesional, suele elaborar glosarios para uso personal que consignan los términos y significados con los que se va encontrando a lo largo de su carrera y que le plantean problemas de distintas índoles. Por ejemplo, puede incluir alguna palabra que le resulte especialmente difícil, o que no conozca, o puede incluir términos especializados propios de la disciplina que corresponde al texto que traduce y sus equivalentes en otras lenguas. Pese a su antigüedad, esta labor ha repercutido poco en la comunidad de traductores por varias razones~: primero, porque muchos traductores han considerado que la posesión de estos glosarios formaban parte de un secreto profesional que les otorgaba ciertas ventajas comparativas en el duro mercado de la traducción. Además, porque no había canales de distribución lo suficientemente rápidos como para mantener constantemente actualizados glosarios de términos de disciplinas de rápido crecimiento. Son entonces el secreto comercial y la explosiva producción de conocimientos los dos factores que han dificultado el uso intensivo de estos diccionarios especializados en el pasado reciente, y en el presente.

Sin embargo, en este siglo hemos visto la publicación de diccionarios de equivalencias terminológicas hechos por traductores movidos por afanes pedagógicos o comerciales; y hemos visto cómo algunas universidades se han dedicado a la elaboración de metodologías para llevar a cabo esa tarea, muchas veces financiadas por gobiernos de países de regiones multilingües o dependientes del saber producido en otros idiomas. Es pues nuestro siglo el del desarrollo de la terminología, es decir, de la disciplina de la sistematización del conocimiento expresado mediante lenguajes profesionales. Este artículo tiene el propósito de llamar la atención sobre la necesidad y posibilidad de emprender un trabajo terminológico en el Perú a partir de la labor normal de traducción técnica y científica.

La terminología consiste básicamente en una teoría semántica y una serie de técnicas que debe aplicarse sobre un corpus compuesto por uno o varios textos propios de alguna disciplina del conocimiento; es decir, consta de una teoría, un objeto y un método. La terminología es pariente de la semántica lingüística y la semántica lógica. De la primera toma ciertos conceptos y técnicas lexicográficas orientados a la descripción del contenido de los signos que analiza; de la segunda toma un modo de representación de conceptos basado no en matrices semánticas sino en proposiciones construidas de acuerdo a la forma tradicional de género y especie. La opción por la representación proposicional del significado responde a las necesidades prácticas de los usuarios de las bases terminológicas y a las condiciones impuestas por los textos que constituyen el corpus analizado.

Los usuarios de las fichas terminológicas son normalmente traductores profesionales que trabajan regularmente con textos escritos en diferentes lenguas y que son producidos por profesionales o científicos para ser leídos por profesionales o científicos. Las fichas deben consignar entonces las versiones que, en la lengua de origen y en la meta, tienen los distintos términos especializados propios de las disciplinas envueltas en dichos textos. Así por ejemplo, un traductor jurídico que trabaja en inglés y español desarrollará glosarios que incluyan la terminología jurídica en ambos idiomas de modo que acelerará la traducción de cada texto nuevo que enfrente y que incluya los términos que ya hayan sido consignados en su glosario. Note que el conocimiento así registrado es valioso no sólo para los traductores, sino también para toda persona que se interese en comprender la jerga especializada de una disciplina, y que por tanto, estos glosarios pueden ser usados para la transferencia de tecnología y la educación. Sobre esto volveremos más adelante. Sí debe ser claro que este uso esencialmente práctico de los diccionarios terminológicos obliga a representar los conceptos correspondientes a los términos de manera comprensible y, por tanto, la representación debe evitar el metalenguaje formal de la semántica lingüística componencial y parecerse en la medida de lo posible a la lengua natural. De ahí la opción por la representación semántica basada en proposiciones y definiciones género - especie.

El trabajo terminológico no es tan simple como identificar en un corpus los términos de un lenguaje profesional, hacer listas con ellos y definirlos. De hecho, los términos ocurren en textos, es decir, forman parte del tejido verbal que constituye la lengua en uso y, por lo tanto, pueden examinarse desde distintos puntos de vista~: un término tiene un aspecto morfosintáctico que lo vincula a la oración a la que pertenece, tiene también propiedades fonológicas en el lenguaje verbal y gráficas en la escritura y cumple funciones específicas en la peculiar estructura argumentativa de un texto profesional. Así, la función de un término en una argumentación es clave para comprender su lugar en la teoría que le da sentido. Es decir, el concepto de un término no tiene sentido en la soledad del diccionario, sino que debe siempre referirse al texto en el que aparece y a la teoría científica o técnica específica a la que pertenece. Por ejemplo, en la lista de correos de programadores de Toolbook de la universidad de Arizona (http://www.arizona.edu/tbook ), en Internet, se discutió el término "Toolbook database" usado en un mensaje. Un programador definió el término "database" como programa que consiste en funciones específicas para la administración de datos y, por tanto, para él Toolbook no era una base de datos, sino un lenguaje de autor (authoring language); mientras que para otro el término refería a un modo de trabajar con los datos y, por consiguiente, en tanto Toolbook permitía crear bases de datos, era correcto el uso del término "Toolbook database" referido a una base de datos creada con Toolbook.

Pero si es cierto que el término adquiere distintos significados en función de la teoría que lo enmarca, también es cierto que al interior del texto el mismo término puede variar su significado, lo que no es señal de inconsistencia del texto especializado, sino testimonio de la naturaleza argumentativa, dinámica y provisional del saber del especialista. El término pues se comprende, como parte de una estructura argumentativa, en sus relaciones con otros términos y proposiciones del texto, en lo que se puede denominar "sistema de conceptos". A su vez, este sistema de conceptos adquiere sentido en función de una teoría más amplia cuyas huellas pueden rastrearse en el conjunto de textos producidos por los miembros de la correspondiente comunidad de especialistas. Esta entrada de la retórica lleva a plantear la necesidad de establecer tipologías de textos y de argumentaciones, y a preguntarse por las situaciones comunicativas específicas que determinan el uso de dichas estructuras textuales para comprender más certeramente los significados involucrados por los términos profesionales.

Así, las necesidades del traductor y la naturaleza del texto especializado obligan a descartar las representaciones semánticas de la lingüística componencial, basadas en matrices de semas, pues éstas son insuficientes para describir la larga serie de relaciones entre términos, sistemas de conceptos, teorías y situaciones comunicativas. En cambio, el tipo de definición basado en determinaciones sucesivas - al modo de Aristóteles, Boecio o Porfirio - es más útil en tanto permite construir sistemas de conceptos que integran los análisis de los términos y proposiciones del texto, y las relaciones entre éstos y las teorías que enmarcan al texto mismo. Así, el sistema de conceptos del término "database" en la citada discusión en Internet será el conjunto orgánico de conceptos y proposiciones inferible de los escritos que circularon en la lista en esa situación específica, mientras que la teoría que da sentido a dicho sistema de conceptos puede ser la teoría informática de la administración de datos o la teoría de la administración de datos de la ingeniería del conocimiento. La labor del traductor es pues complicada pues se mueve en varios niveles de varios lenguajes especializadas de distintos idiomas, y una hermosa traducción puede ser rechazada si se obvia estos problemas que la terminología plantea.

Ahora bien, una vez acordado el modo de representar semánticamente el concepto de un término y los tipos de información que completarán la descripción, note que estos glosarios pueden ser introducidos en bases de datos informáticas, lo que facilita su administración, edición y distribución. La informática permite también representar gráficamente el sistema de conceptos de un texto dado. Las redes informáticas permiten poner a disposición de la comunidad de traductores, de la de educadores y estudiantes y de la de profesionales gran cantidad de material actualizado y constantemente modernizado de información estructurada que puede ser consultada con diversos propósitos (Educación e informática) : por ejemplo, las bases terminológicas pueden dar pie al desarrollo de bancos de conocimientos de medicina, de las distintas ingenierías, de economía, de ciencias puras, etc. A su vez, estos bancos permiten diseñar aplicaciones educativas de distintos tipos~: imagine un estudiante de ingeniería de minas estudiando los conceptos y sistemas de conceptos elaborados por los traductores a propósito de la prospección minera. O a un ingeniero petrolero en Loreto ingresando a Internet para consultar el banco de conocimientos de la universidad en el que se consigna soluciones a problemas específicos de la maquinaria que usa. O un abogado peruano que tiene que litigar en el extranjero y que para entender la jurisprudencia del caso debe consultar un banco de conocimientos jurídicos.

En fin, la terminología abre un amplio campo de trabajo orientado no sólo a la traducción, sino también al mercado, a la transferencia de tecnología y a la educación. Plantea problemas teóricos y metodológicos que interesan no sólo a la comunidad académica, sino que incitan a la investigación tecnológica, al diseño de sistemas expertos, a la integración de los bancos de conocimientos con las aplicaciones más cotidianas como procesadores de textos o al desarrollo de sistemas orientados a la traducción mecánica. Si alguna institución está obligada a emprender estas tareas, ésa es la universidad. Y el Ministerio de Educación.
Por Alfredo Elejalde F..
Lima, mayo de 1997.
(17-07-2003)

Vea también

Blogs:

Recursos

Unless otherwise stated, the content of this page is licensed under Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 License