Texto y discurso

Discurso

Un discurso es un acto de habla, y por tanto consta de los elementos de todo acto de habla: en primer lugar, un acto locutivo o locucionario, es decir, el acto de decir un dicho (texto) con sentido y referencia; en segundo lugar, un acto ilocutivo o ilocucionario, o el conjunto de actos convencionalmente asociados al acto ilocutivo; finalmente, un acto perlocutivo o perlocucionario, o sea, los efectos en pensamientos, creencias, sentimientos o acciones del interlocutor (oyente).

Texto

El texto, en cambio, es lo dicho, el enunciado y su organización, que sin embargo, al igual que el hombre mismo, vive en sociedad. Un texto no puede existir aisladamente pues necesita ser insertado en contextos culturales determinados y en circunstancias específicas, de lo contrario carecería de sentido. Es decir, un texto sólo puede ser parte de un discurso que prevé las condiciones de producción del texto y las condiciones de su consumo : los discursos literarios y los no literarios requieren no sólo de dos modos distintos de ser escritos, sino que además están destinados a ser leídos de maneras diferentes.

Esquema discursivo

Estos modos previstos y convencionales de producir y de consumir un tipo específico de discurso constituyen los [esquemas discursivos]. Estos son, pues, moldes para producir/consumir discursos que, a su vez, se actualizan en textos. S. Reisz, al explicar su propuesta de teoría de los géneros literarios, cita la distinción de Stierle entre "texto" (lo lingüísticamente observable) y "discurso" (el acto de habla de un sujeto particular en una situación particular) para explicar su propuesta del antigénero lírico. Ella sostiene que el sentido y la identidad del discurso emanan de su relación con un esquema discursivo preexistente y de su vinculación con un sujeto que se manifiesta en la identidad de un rol. Este esquema orienta la producción y la recepción del discurso, pero no las determina totalmente, por lo que todo discurso tiene una identidad precaria y distinta de la identidad del esquema. El tránsito problemático del esquema a su realización particular produce innumerables puntos de fuga a partir de los cuales el sentido del discurso se ramifica abriendo nuevas e imprevisibles conexiones temáticas que explican el carácter siempre inconcluso del proceso de la recepción.

Por ejemplo, cuando nos enfrentamos a un cuento neofantástico como La metamorfosis de Kafka, sabemos de antemano por el colegio, la universidad o los suplementos culturales de los periódicos, que no debemos suponer que Kafka vio alguna vez una transformación semejante en la vida real. Pero cuando leemos un cuento [neorrealista] como De color modesto de Ribeyro, esperamos que las leyes de la naturaleza sean respetadas, y suponemos, por lo que se suele decir de Ribeyro, que veremos eventos que bien pueden haberle sucedido a alguien en una ciudad que esconde la discriminación racial tan bien como la nuestra.

Del mismo modo, sin que nunca nos hayan dicho específicamente qué pasos seguir en el caso de un cuento, de un poema de Chocano, de un poema de Eguren o de un artículo jurídico de una revista universitaria de Derecho, lo cierto es que cada uno de esos textos será leído de modo distinto puesto que son discursos de distintos tipos. Es decir, cada uno de esos textos se ciñe a esquemas discursivos diferentes y consagrados por tradiciones diferentes.

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